España y Reino Unido buscan elevar a estratégica una relación lastrada hasta ahora por Gibraltar

España y Reino Unido buscan elevar a estratégica una relación lastrada hasta ahora por Gibraltar

La visita del rey Carlos III, prevista para 2027, pondrá el broche a la nueva alianza entre españoles y británicos

La muerte de al menos cinco británicos en el dramático incendio de Los Gallardos (Almería) ha puesto en evidencia una realidad que a menudo pasa desapercibida: en España viven 408.000 ciudadanos del Reino Unido, diez veces la población de Gibraltar. Y otros 427.000 españoles residen en Gran Bretaña, el equivalente a la ciudad inglesa de Coventry. Además, 19 millones de súbditos del rey Carlos III, en su gran mayoría ingleses, visitaron el año pasado España, donde se gastaron 23.540 millones de euros, el 1,44% del PIB español, mientras que 2,6 millones de españoles viajan cada año el Reino Unido, donde dejaron el año pasado 1,400 millones de libras, el 0,05% de su PIB. “En verano hay más vuelos entre España y Reino Unido que entre cualesquiera otros países del mundo”, resume el embajador británico en Madrid, Alex Ellis . “A los británicos les gusta venir a España, también a Anthony Gordon”, apostilla, en alusión a la nueva estrella de la selección inglesa que ha fichado por el Barça.

Pese a ello, las relaciones entre España y el Reino Unido han girado durante décadas en torno al contencioso de Gibraltar , el último territorio colonial de Europa, un “irritante” en palabras del ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, o una piedra en el zapato, según un veterano diplomático, que obliga a caminar con pies de plomo, midiendo cada paso.

La entrada en vigor del acuerdo entre la UE y el Reino Unido sobre Gibraltar, a las 00.00 horas de este miércoles, abre un nuevo escenario. La demolición de la Verja no solo propicia “la creación de un espacio de prosperidad compartida entre Gibraltar y el Campo, facilitando el flujo de personas y mercancías y cambiando totalmente las relaciones humanas entre los de uno y otro lado”, según el embajador británico, También facilita “una relación mucho más profunda y a largo plazo entre los dos países”.

Gibraltar no va a desaparecer de la noche a la mañana, advierte Ignacio Molina , investigador principal del Real Instituto Elcano. La Roca es demasiado grande para ignorarla y la aplicación del tratado requerirá un arduo trabajo para desarrollar todos sus capítulos, del aduanero al laboral, pasando por la cooperación policial o medioambiental. Pero al menos desaparecerán las colas de la frontera y eso permitirá que los diplomáticos de los dos países no tengan que dedicar la mayor parte de sus esfuerzos a resolver conflictos en torno a la colonia.

Si las relaciones sociales son muy intensas, las económicas no les van a la zaga. El británico es el primer mercado para los productos españoles fuera de la UE, con una balanza comercial favorable para España en unos 14.500 millones anuales; y el Reino Unido es el segundo destino de la inversión española en el exterior tras Estados Unidos, con un stock acumulado de 83.000 millones de euros que genera más de 140.000 empleos. Este mismo año, Indra ha ganado el concurso para gestionar la venta y control de acceso ( ticketing ) de la red de transporte público de Londres por casi 1.000 millones de euros; mientras Navantia construye tres buques logísticos para la Royal Navy por casi 2.000 millones y ha ofrecido construir en sus astilleros en Belfast (Irlanda del Norte) ocho buques anfibios para el Reino Unido y Países Bajos. A ello se suma una intensa relación en campos como la enseñanza (España es el segundo mercado mundial de la educación privada británica, con 55.000 alumnos) o la justicia (más de un centenar de británicos fugitivos detenidos en España en los dos últimos años).

El desfase, subraya Ignacio Molina, se produce en las relaciones políticas: el primer ministro Keir Starmer no ha visitado España durante los dos años que ha pasado en el 10 de Downing Street, que está a punto de desalojar. A ello se suma que, tras el Brexit, los gobernantes de los dos países ya no se encuentran regularmente en las instituciones europeas. El embajador británico reconoce que “hay que reconstruir la relación política y establecer un nuevo marco. Ya no somos socios en la UE, pero sí en la OTAN, y los países europeos tenemos que cooperar mucho más porque el escenario global ha cambiado”.

Ellis subraya que ha trabajado intensamente en los dos últimos años para incrementar el flujo de visitas. La más importante es la que hizo a Londres Pedro Sánchez, el 3 de septiembre del año pasado, menos de dos meses después de que el acuerdo sobre el encaje de Gibraltar en la UE despejara el camino.

Aquella visita sirvió para aprobar un marco estratégico de 48 puntos para desarrollar las relaciones bilaterales. Donde más se ha avanzado ha sido en el terreno económico. Rachel Reeves se convirtió en marzo pasado en la primera ministra británica de Economía que ha visitado España en 11 años, con motivo de la celebración del primer Foro de Comercio e Inversión España-Reino Unido. Su homólogo, Carlos Cuerpo, anunció que España eximirá a los ciudadanos británicos del requisito de visado para la prestación de servicios en estancias inferiores a 90 días. El pasado viernes ambos firmaron en Bruselas una hoja de ruta para profundizar en la colaboración.

Hay campos, sin embargo, en los que el avance está condicionado a las relaciones entre el Reino Unido y la UE. La incorporación de Londres al programa Erasmus, prevista para 2027, podría propiciar un retorno de los estudiantes españoles a las universidades británicas, aunque es difícil que se alcance la cifra de 13.000 que había antes del Brexit y cayó drásticamente al no poder acceder a las tasas nacionales de matrícula, más reducidas.

Los residentes de cada país en el otro han logrado, tras un laborioso proceso de regularización, mantener los mismos derechos que tenían antes de la salida del Reino Unido de la UE, el 31 de diciembre de 2020, pero los llegados después se enfrentan a un muro burocrático. Finalmente, la cooperación en materia de defensa, teóricamente al margen de las competencias de Bruselas, tropieza con el fracaso de la negociación para incorporar a Londres al programa europeo SAFE, dotado con 150.000 millones, “porque nos han puesto un precio de 1.000 millones de euros, cuando a Canadá solo le pidieron diez”, explica Ellis.

El broche de oro de la nueva etapa de las relaciones entre España y el Reino Unido será la visita de Estado del rey Carlos III y su esposa Camila. Aunque las dos Casas Reales llevan tiempo tratando el asunto, aún no hay fecha para este viaje, que se espera se celebre en la segunda parte de 2027, para evitar que pueda coincidir con el proceso electoral en España. Será la primera visita de un Monarca británico a España desde hace casi 40 años — Isabel II estuvo en 1988 —, y servirá como devolución, una década después, a la que hicieron los reyes Felipe VI y Letizia en julio de 2017. Ellis afirma que “sería un honor como embajador recibir a Su Majestad Carlos III en España” y reconoce que este tipo de visitas han sido en el pasado muy complicadas, “en parte por causa de Gibraltar”.

En declaraciones a la prensa en Bruselas, el jefe de la diplomacia española ha recordado que el acuerdo entre la UE y el Reino Unido sobre Gibraltar era la “última pieza que faltaba para completar el puzle del Brexit”. Albares, que este martes ha asistido a la firma del tratado por parte del comisario europeo Maroš Šefčovič y el secretario de Estado británico para Europa, Stephen Doughty, ha subrayado que ahora se abre “una nueva etapa en las relaciones entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar y también en las relaciones bilaterales entre España y el Reino Unido”. “Todos los objetivos de España los hemos alcanzado con este acuerdo”, ha dicho Albares, quien ha subrayado que “garantiza para siempre la libre circulación de personas y mercancías, evita distorsiones del pasado fiscales y medioambientales y abre una senda de oportunidades a un futuro prometedor”. El Ministerio de Asuntos Exteriores no ha contestado a las preguntas que le ha remitido EL PAÍS para elaborar esta información.

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