Javier Negre Inc, la multinacional del bulo

Javier Negre Inc, la multinacional del bulo

El controvertido comunicador y padrino de Vito Quiles ha construido un negocio internacional basado en la propaganda política y la venta de acceso a los entornos de Trump y Milei

En persona, Javier Negre tiene dos versiones. O no te mira a los ojos y responde con monosílabos o te dedica toda su atención y energía. Si le interesas, puede hablarte durante horas como si hubieran pulsado un botón en su nuca y por su boca brotara un torrente de palabras. Este reportaje le interesa. A sus 41 años, este malagueño, antiguo periodista de El Mundo y hoy responsable de una constelación de medios acusados de difundir bulos y demagogia de ultraderecha, es tachado por muchos de farsante. Él quiere demostrar lo contrario. Quiere probar que, en el Washington de Donald Trump, lo toman en serio.

Es hora de cenar y hace un calor sofocante en Washington. Negre sale en traje y corbata de la Casa Blanca y camina dos calles hasta el club Ned’s, uno de los sitios más exclusivos del universo trumpista. Los miembros pagan 5.000 dólares al año y a sus invitados se les entrega en la recepción una pegatina para que tapen la cámara de sus móviles. Negre dice que esta es su “oficina”. Aquí, en sus restaurantes, salones o la terraza con vistas al obelisco, se mezcla con trabajadores del gobierno, congresistas o empresarios. Le esperan para cenar en la planta 12 un par de empleados de rango medio en el Gobierno de Trump, pero antes de sentarse a la mesa quiere mostrar los distintos espacios del club. Con sus ojos, que parecen estar siempre semicerrados, escudriña una sala. Un tipo que charla con otros clientes en unos sofás se levanta y se acerca. “Javier, reserva finales de junio para ir juntos a Argentina”, le dice en inglés. Negre responde que cuente con ello. Al rato, divisa otra cara conocida y se detiene de pie en un pasillo para propiciar un encuentro. Un político con el porte de un jugador de fútbol americano avanza en su dirección hablando con un colega. Se llama Byron Donalds y es un republicano, uno de los candidatos respaldados por Trump en la campaña para las elecciones de noviembre, cuando se renuevan parte del Congreso y la mayoría de gobiernos estatales. Negre le extiende la mano y le dice: “ The next governor of Florida! ” .

―Esta ciudad está llena de fakers [impostores]― se queja más tarde.

Asiente un joven empleado del Gobierno Trump con quien tiene confianza y a quien conoció en la fiesta de un embajador. Una cantante y un guitarrista amenizan la velada en Ned’s al filo de la medianoche mientras el público toma cócteles. Ellos dos beben agua mineral. El médico le ha recomendado a Negre que se cuide.

―Me contactó una gran empresa española para pedirme mi opinión sobre un lobista que creían que les estaba engañando ―continúa―. Les advertí de que podía ser un estafador.

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Enlaza una historia con otra, mezclando inglés y español con su verborrea inagotable. Desde que se mudó a la capital estadounidense en septiembre, sus andanzas, que él publica al detalle en redes sociales, provocan en España reacciones que oscilan entre la envidia y la burla, según quién lo mire. Lo hemos visto recibir un trato especial de la portavoz en la rueda de prensa de la Casa Blanca, organizar una fiesta en el club del presidente en Florida, moverse en jets privados, fumar puros en yates o posar con los hijos de Trump. Él asegura que se ha convertido en el principal interlocutor español con el Gobierno de Trump. Sus detractores lo ven de otra manera: como un Pequeño Nicolás internacional que acumula fotografías con los poderosos para proyectar una influencia que no tiene.

Para probar que cuenta con un buen padrino, cita a este periódico a las 8.00 del día siguiente, un miércoles de finales de mayo, en el céntrico hotel Waldorf Astoria, donde le espera para desayunar el hombre que le introdujo en el movimiento MAGA ( Make America Great Again ). Alex Bruesewitz, de 29 años, se hizo conocido en la campaña de 2024 como asesor de Trump porque se le atribuye la estrategia de conversaciones con podcasters que posicionó al hoy presidente entre los votantes menores de 30 años. Ahora continúa orbitando alrededor del presidente como asesor externo. La revista Time lo designó el año pasado como una de las 100 estrellas ascendentes a nivel mundial. Negre escucha satisfecho a quien considera “el rey” de las redes. “Javier trabaja increíblemente duro y es genial conociendo a gente. Por algún motivo a la gente le cae bien. No entiendo por qué”, dice este joven de Wisconsin que no sonríe cuando bromea. “Sin duda tiene futuro”.

Lo cierto es que Negre cae mal a mucha gente. Existe incluso un grupo de WhatsApp, Todos contra Negre, con miembros de distintos países de Latinoamérica. Los integrantes no son izquierdistas, sino personas que se sienten defraudadas con sus servicios o que se oponen a sus campañas de desinformación. Son activistas y operadores políticos que han tratado con el español en los últimos dos años, desde que cruzó el charco para expandir su “imperio de medios low cost” que incluye marcas como EdaTV, La Derecha Diario o UHN Plus . Lo describen como un conseguidor sin escrúpulos, ávido por enriquecerse. “Es un mercenario que cobra por todo”, dice el consultor político mexicano Alberto Rosas, alias Tumbaburros. “¿Quieres estar en Mar-a-Lago y hablar con gente importante del Gobierno estadounidense? Por 10.000 dólares, Negre lo puede lograr”.

Se jacta de haberse hecho rico “contando la verdad”. En apenas dos años, ha saltado del ámbito de la fachosfera española a la internacional ultra gracias a su olfato y a una maquinaria de odio y mentiras bien engrasada por sus aliados de la derecha, con acuerdos a menudo opacos. Le pagan administraciones del Partido Popular, el Gobierno argentino, grandes anunciantes o empresarios ideologizados, pero no revela los nombres de todos sus socios y financiadores. Este reportaje, basado en entrevistas a 83 personas y cinco encuentros con Negre, cuenta la historia de un hombre que ha hecho del acceso al poder, la agitación política y la desinformación una mercancía. La historia, también, de un negocio global en auge al abrigo de la nueva ultraderecha.

1. El joven periodista que “pasó al lado oscuro”

Para entender cómo Javier García Negre se coló en los círculos de poder de Washington hace falta remontarse a sus tiempos en El Mundo. Once de los doce excompañeros consultados coinciden en que su carrera derivó hacia el sensacionalismo y las malas artes. Lucía Méndez, una veterana que lo trató cuando era un becario en la sección de Nacional, en 2009, dice que el Negre de hoy es un “bufón”, un “loco”, pero aquel muchacho de 24 años era agradable, trabajador y “claramente tenía vocación periodística”.

Había cursado el máster del periódico, donde el director, Justino Sinova, lo recuerda como “uno de los mejores alumnos”. Era un chico extrovertido, hijo de un concejal del PP en Marbella y bien conectado con Nuevas Generaciones, donde había militado durante su etapa en la universidad privada CEU San Pablo y había coincidido con futuros líderes de la formación como Pablo Casado o Isabel Díaz Ayuso. A sus compañeros del periódico se los ganaba ofreciéndoles entradas para la discoteca madrileña Gabana, un núcleo de influencia frecuentado por políticos o futbolistas donde él era cercano al dueño.

Pronto se hizo amigo de un jefe, Aurelio Fernández, subdirector general de Coordinación general en Unedisa, el grupo editor de El Mundo . Fernández lo recomendó para ir a la Redacción de Bilbao, cuando ETA ya había dejado de matar, y allí pasó dos años. Volvió a la capital para cubrir temas ligeros en el suplemento La Otra Crónica . Hasta quienes más lo odian reconocen que tenía olfato para destapar buenas historias y una capacidad asombrosa de conseguir cualquier teléfono.

Méndez sitúa el momento en que Negre pierde el rumbo en octubre de 2014, cuando empieza su etapa como tertuliano. Las ofertas televisivas llegaron a raíz del escándalo del Pequeño Nicolás. Había sacado algunos reportajes sobre la novia de aquel joven farsante , La Pechotes, y otros detalles de un caso que dominó la parrilla durante semanas. “Con la tele acaba Negre y empieza el personaje”, dice Méndez, una curtida tertuliana que ha visto cómo la fama ha transformado a otros informadores. “Para algunos es como la droga”.

En cuestión de meses, saltó a la sección dominical Crónica, uno de los escaparates más codiciados del periódico. Sus reporteros disponían de una semana para desarrollar una historia de actualidad con opciones de acabar destacada en portada. Buscaba los asuntos más viralizables. Sucesos y política. Competía por publicar el artículo más visto y presumía en Twitter si lo lograba. En julio de 2015, cambió su firma. Javier G. Negre se convirtió en Javier Negre.

Se saltaba los códigos del oficio. Las redacciones son espacios territorializados, donde se suele respetar el área temática de los compañeros, o al menos se les avisa de una posible intromisión, pero a él le daba igual. “Se lo decía mil veces: ‘Te vas a meter en un lío. Habla con tal redactor”, dice un antiguo jefe. Los recelos también provenían de sus métodos, una picaresca llevada al extremo, como cuando entró en la casa de los padres de Pep Guardiola, supuestamente haciéndoles creer que trabajaba para El Mundo Deportivo .

Durante esa etapa firmó el reportaje que marcaría su trayectoria y le valdría un apodo que le perseguiría durante años: Condenas. En febrero de 2016, escribió sobre la expareja superviviente del doble asesino Sergio Morate. Viajó a Cuenca para hablar con la víctima, pero esta se negó a autorizar la publicación de su testimonio. Pese a ello, el periódico tituló: “Habla la primera mujer a la que torturó el asesino de Cuenca”, junto con una foto pixelada descargada del perfil de Facebook de la afectada.

La sentencia, conocida el 10 de noviembre de 2019, reprocha a Negre que “rayó la coacción” al intentar “forzar” a la chica vía WhatsApp a mantener en privado una reunión con él. El fallo condenó tanto a Negre como al periódico a pagar 30.000 euros por quebrar la intimidad, el honor y la imagen de la víctima. El juez subrayó que la joven “no consintió en ningún momento que se realizara entrevista alguna”, una afirmación que alimentó las acusaciones de quienes sostenían que el encuentro había sido inventado.

Para contener la crisis, El Mundo publicó dos semanas después una nota aclarando que existía una grabación y admitiendo que “el periodista” podía “haber actuado de forma más acorde con los principios fundacionales de El Mundo y con la buena praxis periodística”.

Para entonces, quería marcharse de El Mundo . Dentro de la redacción se había convertido en un apestado y fuera había descubierto las ventajas de haberse construido una marca personal. Aunque el diario mantenía una línea muy crítica con Pedro Sánchez, estaba convencido de que buena parte de la redacción era “súper sanchista” por el espacio que concedían en sus páginas al colectivo LGTBI o a “cineastas de extrema izquierda”. También le frustraba el trabajo arduo y a menudo anónimo de una redacción. “Veía que los quioscos desaparecían”, recuerda hoy. “Y mis intervenciones en televisión me daban más ingresos y mis tuits hacían que me pararan por la calle”. Desde hacía tiempo le daba vueltas a la idea de lanzar su propio proyecto. A sus allegados les decía que faltaba una tele a la derecha de la derecha, una Fox News española.

A esas alturas, ya no disimulaba sus preferencias políticas. En las redes pedía el voto contra la izquierda y tachaba a Sánchez como el “presidente más cobarde de nuestra historia democrática”. También apoyaba a su amigo Casado, el líder del PP, quien antes de las elecciones de abril de 2019 le convocó a la planta séptima de Génova para ofrecerle encabezar las listas por Málaga con la promesa de convertirlo en portavoz nacional, según narra él y confirma una fuente de la máxima confianza de Casado. Rechazó porque pensó que en el PP iban a “matar” a un outsider como él. Le dijo: “Creo que como periodista puedo ayudar más a vuestros ideales”. El rastro de ese compromiso permanece en X, donde durante años prodigó elogios a Casado.

Durante un almuerzo, un antiguo jefe que había tenido responsabilidad sobre él y a quien había pedido consejo, le había planteado una encrucijada, según cuenta ese periodista, que pide anonimato. Podía recorrer un camino largo que implicaba hacer buen periodismo, trabajar durante años y forjarse un nombre. O podía tomar un atajo, montárselo por su cuenta, sacrificar los estándares profesionales y alcanzar antes la fama y el dinero. El veterano observó cómo Negre se quedaba pensativo y salió de aquella conversación convencido de haber apelado a su mejor versión. Se equivocó.

En vísperas de la pandemia, Negre dio el paso. Sin abandonar todavía El Mundo , constituyó el 10 de marzo de 2020 Fack News Consulting SL, una sociedad dedicada formalmente a la producción de programas y publicidad televisiva. 15 días después, el miércoles 25 de marzo a las 20.30, emitió desde casa el primer directo de su nuevo canal de YouTube concebido como tertulia política, Estado de Alarma. Entre los tres invitados figuraba Macarena Olona, entonces portavoz adjunta de Vox en el Congreso. La emisión arrancó con Negre acusando al Gobierno de Sánchez de mentir sobre la pandemia. Al verlo, aquel antiguo jefe sintió remordimiento por la conversación que habían mantenido. “Había concluido que el trabajo duro de reportero no tenía premio”, reflexiona hoy. “Creo que tomó una decisión consciente de cruzar al lado oscuro”. Su periódico lo despidió en junio por competencia desleal.

2. “Carnaza” sufragada con dinero público

El confinamiento fue un filón para la nueva hornada de influencers de derecha que emitían desde casa. Negre, sin embargo, aspiraba a algo más ambicioso: construir un sucedáneo de televisión. Reclutó a empleados para producir programas, en muchos casos veinteañeros que cobraban a menudo por debajo del salario mínimo y a los que, según varios de ellos, en ocasiones no les pagaba ni los taxis. Era un producto basado en la confrontación, que difundía a menudo insultos y mentiras. Estado de Alarma, luego rebautizada como EdaTV, ha sido regada con dinero de administraciones del PP, fondos de empresarios politizados y anunciantes privados. Negre había encontrado su lugar en el mercado de la fachosfera , donde las luchas fratricidas por la audiencia y el dinero son a veces más despiadadas que el combate contra Sánchez.

Al principio, los ingresos llegaban por vías rudimentarias como las donaciones a una cuenta bancaria o las ventas de camisetas. La madrileña Ayuso posó con una en junio de 2020 en la Puerta del Sol tras una entrevista. A ella la ensalzó como “la presidenta autonómica más valiente”. Otra fuente de ingresos eran los visionados de YouTube. En septiembre de 2020 ya acumulaba 300.000 suscriptores y, según el propio Negre, durante su primer año facturó unos 180.000 euros gracias a la plataforma.

En 2021, se sumaron al accionariado varios empresarios de peso. La dueña de la multinacional de limpieza y seguridad Eulen, María José Álvarez Mezquíriz, hija del empresario que financió el nacimiento de la organización ultracatólica Hazte Oír, aportó 455.000 euros. El exvicepresidente mundial de Coca-Cola y exdiputado de Ciudadanos Marcos de Quinto contribuyó con 227.000 euros.

Con un patrimonio de 47 millones, De Quinto se ha implicado desde su salida de la política en distintas iniciativas de la derecha española. Asegura que en los medios no busca rentabilidad, sino influencia ideológica. Tras varios intentos fallidos de venderle su proyecto, Negre coincidió con él en la fiesta de un amigo común en Marbella y acabó convenciéndolo. De Quinto vio en él a un “guerrillero” con “muchas ganas y poquísimos recursos”, capaz de sacar adelante un “producto distinto”. A su juicio, no todos los medios necesitan un equipo de investigación. “Es como un artista musical independiente que compite con los grandes”.

Alcaldías, diputaciones y comunidades gobernadas por el PP se convirtieron en una fuente de fondos. Negre recorría congresos y actos del partido en busca de publicidad institucional, generalmente en forma de entrevistas o vídeos promocionales. “A los alcaldes les decía ‘hazlo por España”, recuerda Josué Cárdenas, exempleado y autor del libro Dentro de la fachosfera , que presenció algunas de esas conversaciones. A otro extrabajador, Borja Jiménez, Negre le pidió hacerse “amigo de los alcaldes” del PP para sacarles “15.000 pavetes al año”.

Jiménez, que provenía de OKdiario , era en realidad un infiltrado de ese otro medio. Durante dos meses grabó todas sus conversaciones y, cuando abandonó la empresa, publicó varios audios, entre ellos el referido a los alcaldes . Negre le habló de tácticas que sonaban a extorsión , según una grabación sobre el trato con los partidos políticos: “Si no nos apoyan les montamos plataformas. Y que nos coman la polla”.

El periodista de OKdiario asegura que conserva unas 400 horas de grabaciones. Para proteger su tapadera, había rebautizado en el teléfono a su jefe, Eduardo Inda. Lo llamaba Tito Miguel.

Rastrear cuánto ha recibido Negre de administraciones públicas españolas es una tarea endemoniada porque no existe una web que centralice esa información. Un análisis del diario El Salto reveló que administraciones del PP habían pagado a EdaTV entre 2020 y 2025 al menos 680.000 euros. Para Negre son cantidades “ridículas” comparadas con “lo que reciben otros medios parecidos de la izquierda”.

El dinero no ha cesado pese a los bulos y las malas prácticas. Cárdenas, que trabajó un año para Negre, dice que les ordenaba buscar “carnaza” de los políticos de izquierda, es decir, abordarlos por la calle para preguntarles por alguna polémica de índole personal con un “argumento cuñado” al estilo Vito Quiles, el alumno más aventajado. Si la pregunta sacaba de quicio al político y les espetaba un “fascista”, mejor, dice Cárdenas. “Negre solo te felicitaba cuando te pegaban”.

La prioridad era la viralidad, incluso a costa de la verificación, sostienen varios antiguos colaboradores. En ocasiones, delitos cuyos autores ni siquiera habían sido identificados fueron atribuidos a musulmanes sin que existieran indicios que lo respaldaran. “Teníamos un grupo de WhatsApp donde a veces pasaba alguien un tuit y él ordenaba sacarlo rápido sin contrastar”, narra Jiménez. Este extrabajador recuerda otro episodio: “Una vez me llamó para pedirme que firmara un artículo sobre una estrella del fútbol que había tenido sexo con la camarera de una discoteca de Marbella. Luego me enteré de que era superamigo del dueño”. Jiménez asegura que se negó.

Los ingresos provienen mayoritariamente de publicidad privada y aportaciones de seguidores, según Negre. La web, que registra un tráfico muy limitado, contiene numerosos artículos que promocionan los productos de bancos, eléctricas o supermercados españoles y que no están etiquetados como publirreportajes. Negre niega que se trate de publicidad encubierta y sostiene que esas piezas persiguen mejorar el tráfico y el posicionamiento en buscadores. No obstante, grandes empresas como la compañía española de nutrición Naturhouse han sido anunciantes, una publicidad que él mismo se ha encargado de captar. “En esa labor fenicia de engatusar es un fenómeno”, reconoce Cárdenas. “Acaba convenciéndote de que su mierda es superrica y la tienes que probar”.

EdaTV crece sin cesar. En 2021 facturó 346.000 euros y en 2024, últimas cuentas disponibles, había multiplicado por cuatro sus ingresos, hasta 1,3 millones de euros. Paradójicamente, el crecimiento no se refleja en YouTube, su principal altavoz. Solo ha ganado 100.000 suscriptores desde septiembre de 2020, hasta los 400.000 actuales.

3. Salto a Latinoamérica con Milei

Su aventura americana comenzó en Argentina en julio de 2024. El ultraderechista Javier Milei llevaba siete meses en el poder y ya se había convertido en un referente para la derecha radical hispana. Había visitado dos veces España, en mayo y junio, pero Negre asegura que no había podido hablar con él. Según su relato, pidió a un amigo el teléfono de Milei después de que este se solidarizara en X con su empleado Vito Quiles, al que el ministro de Transportes, Óscar Puente, había llamado “saco de mierda”. Dice que el mandatario lo invitó a Buenos Aires.

Días más tarde, el gallego ya era un rostro conocido en el país sudamericano. Participaba en tertulias y llamaba la atención en las ruedas de prensa de la Casa Rosada, donde aprovechaba sus intervenciones para cargar contra “los zurdos” y polemizar con otros periodistas.

En agosto, anunció la compra por una cantidad no revelada de la mitad de La Derecha Diario , un portal que opera con “una estructura de solo cuatro personas” y que durante la campaña presidencial argentina había difundido desinformación favorable a Milei. Su propietario, el consultor político Fernando Cerimedo, había confesado que se valía de 50.000 cuentas falsas en redes. Como antes en EdaTV, Negre contrató a empleados a los que pagaba sueldos ínfimos. Una exempleada, que superó en un casting a cientos de interesados, dice que ganaba 240.000 pesos argentinos (238 euros). La consigna, afirma, era provocar. Buscaba al “Vito Quiles argentino”.

El portal de Negre fue mimado por Milei, un adicto a X que en cinco meses de 2025 retuiteó a La Derecha Diario en 1.539 ocasiones, según el diario argentino La Nación. La petrolera semipública YPF ha financiado a Negre con publicidad, como él ha admitido, a pesar de su desprecio por los “periodistas ensobrados” de la izquierda. YPF no ha informado de cómo ha distribuido los 30 millones de euros que gastó en publicidad en 2024, contraviniendo la orden de una agencia pública de transparencia que amparó a la organización ciudadana Chequeado, informa Mar Centenera.

Se instaló en Buenos Aires, aunque pasaba buena parte del tiempo recorriendo el continente. Participaba en las conferencias CPAC, los grandes eventos internacionales de la derecha radical. Sobre esos escenarios construyó un relato de redención personal. Se presentaba como un empresario despedido “como Steve Jobs” y crucificado “como Jesucristo”, pero resucitado, reivindicado y finalmente triunfador.

Aparecía donde había elecciones para montar una sucursal de La Derecha Diario con ayuda de socios locales. Pedía dinero indiscriminadamente. Conoció al académico conservador peruano Miklos Lukacs en una CPAC y este se apartó rápido porque le dio mala espina: “Me genera desconfianza la gente desesperada por intereses económicos”. Lukacs dice que se enteró por un tercero de que buscaba ampliar su negocio a Perú. En México, fuentes cercanas al magnate Ricardo Salinas dicen que llegó a un acuerdo para financiar la sucursal mexicana por 6.000 dólares mensuales durante seis meses, pero el millonario quedó descontento con el “escaso” impacto y el comportamiento de Negre, quien, dicen, le decepcionó. Negre niega haber sido financiado por Salinas, a pesar de que este subió al escenario de la CPAC Argentina de 2024 para decir que “hay que meterle lana (dinero)” a los medios que dan la batalla cultural, como había pedido Negre durante su intervención.

En febrero de 2025, Negre asistió a la CPAC de Maryland, una cumbre eufórica solo un mes después del regreso de Trump al poder, donde participaron Milei, Nigel Farage, Nayib Bukele o Santiago Abascal. Washington se había convertido en la nueva capital de la derecha radical internacional y él concluyó que debía estar ahí. Al mes, en la edición de Hungría, trabó amistad con Bruesewitz, el joven asesor trumpista destacado por la revista Time. Negre lo llevó a los toros en Las Ventas y a reunirse con Milei en Argentina.

En junio, el empresario español registró en Florida la compañía Right News Inc. y en septiembre se estrenó como corresponsal en la Casa Blanca con una breve videoentrevista en su inglés con marcado acento español a la portavoz Leavitt, a la que llamó “la mujer más influyente del mundo” y a quien regaló ante la cámara un rosario que había comprado en Jerusalén durante un viaje con el presidente argentino. Negre, que durante años apenas habló públicamente de Dios, se presenta en EE UU como un ferviente cristiano. Según sostiene, de adolescente llegó a plantearse el sacerdocio y siempre ha sido un hombre de profunda fe. Algunos de quienes le conocen interpretan ese giro religioso como otro invento de un contador de historias camaleónico a quien ahora conviene mimetizarse con la piadosa derecha estadounidense.

4. Mercader de influencia

Una tarde de finales de mayo, Negre forma parte del pool , el reducido grupo de 11 medios seleccionados por la Casa Blanca para compartir contenido con el resto cuando el espacio es limitado, como sucede en el Despacho Oval. Ahora representa a Real America’s Voice, la televisión trumpista que tiene entre sus estrellas a Steve Bannon, antiguo estratega de Trump, y en la que él mismo presenta un programa semanal en español. El presidente se encuentra en el edificio y no hay actos previstos. Ocho periodistas trabajan en silencio en la sala de prensa, frente a sus ordenadores o esperando para entrar en directos televisivos. Negre, en cambio, solo lleva su móvil.

De pronto empiezan a llegar más reporteros. “Oye, aquí está pasando algo”, comenta. Circulan rumores de un posible acuerdo de paz con Irán. Pese al revuelo no parece especialmente inquieto. Saluda a Kaitlan Collins, una de las grandes estrellas de la CNN. Ella le devuelve el saludo con una sonrisa. “La conozco de Ned’s. Muy simpática”, dice él. También aparece Pedro Rojas, corresponsal de Univision, quien le estrecha la mano.

Negre ha atacado ferozmente a Univision, Telemundo y CNN en Español, a las que acusó desde la propia sala de prensa de difundir noticias falsas entre los hispanos estadounidenses. También arremetió en X contra Weijia Jiang, periodista de CBS y presidenta de la asociación de corresponsales de la Casa Blanca. Después del intento de asesinato de Trump, ocurrido durante la cena anual organizada por los periodistas en abril, llegó a pedir que se la investigara . En España o Argentina, buena parte del gremio lo repudia por sus salidas de tono. En la Casa Blanca, donde hay un millar de informadores acreditados y apenas es conocido, no carga con ese estigma. “Puedes contar que Kaitlan y yo nos odiaríamos en España”, sugiere.

Consiguió su pase permanente en semanas, mientras que otros tardan meses o años, y ha entrevistado a miembros destacados del Gobierno, como el secretario del Tesoro, Scott Bessent. “Me tratan como un aliado”, presume. Según dice, sus privilegios se deben a que el trumpismo necesita a un influencer hispano capaz de ayudar a los republicanos entre el electorado latino. Sin embargo, apenas aborda los asuntos que más afectan a esa comunidad. Pasa gran parte del tiempo fuera de EE UU y tuitea sobre las batallas políticas de España o América Latina.

Tras recibir a este diario, viajó a Colombia, donde se hizo un selfie desde la tarima en un mitin del candidato ultra a la presidencia, Abelardo de la Espriella. Después pasó por Argentina, donde asegura que cenó con Milei en la residencia presidencial de Olivos. Más tarde entrevistó a la presidenta encargada de Venezuela, la chavista Delcy Rodríguez.

En realidad, Negre parece más interesado en derechizar el mapa latinoamericano, un objetivo alineado con el interés de Trump, quien ha rescatado la vieja doctrina Monroe, famosa por el lema “América para los estadounidenses”. Otros agentes asociados al trumpismo operan también en la región. Es el caso de Brad Parscale, exjefe de campaña de Trump, que se ha vinculado empresarialmente a Cerimedo, el fundador de La Derecha Diario.

Fernando Monzón, un consultor español especializado en guerrilla digital que ha trabajado en Latinoamérica, sostiene que los políticos se interesan por Negre y otros influencers por su capacidad de amplificar mensajes: “Es como contratar una valla publicitaria, pero con mucho más impacto”. Negre tiene más de 423.000 seguidores en X; La Derecha Diario más de 603.000 y UHN Plus, más de 1,2 millones. Este último es un pequeño medio señalado por sus bulos y creado en 2023 en Miami. En noviembre, compró el 50% por un monto “confidencial”.

Negre es como “el capitán de una tropa digital” que se alinea con otros ejércitos al servicio de estos políticos, explica Julián Macías, excoordinador de redes en Podemos que dirige el observatorio Pandemia Digital. Macías reconoce que Negre y sus plataformas tienen potencia en X, un importante campo de batalla política, en parte gracias al uso de bots y a la provocación con contenido extremo y falso. Tras la muerte en enero de Alex Pretti a manos de agentes migratorios de ICE en Minneapolis, La Derecha Diario lo describió como un “zurdo demente” que “sacó su pistola para intentar disparar a los agentes” y fue enviado “merecidamente al infierno”.

Para Negre, se trata de una batalla “entre el bien y el mal”. “La izquierda debería ser declarada organización terrorista”, dice una publicación de La Derecha Diario ilustrada con su imagen. Ayuso “es una crack”, Milei, “un genio” y Sánchez “un hijo de puta”. Esa guerra sucia de la política moderna ha propiciado su ascenso. Macías coincide con otros observadores cuando dice: “Parece un buen momento para este tipo de personas con cero rigor, cero empatía y dispuestas a cualquier cosa”.

Es, además, una batalla pagada por los líderes derechistas a quienes vende su maquinaria de propaganda. A la colombiana Camila Rojas, una activista conservadora de 35 años, se lo dejó claro cuando lo conoció en octubre de 2025 y él le propuso un negocio. Negre le pidió que le presentara a políticos destacados a cambio de una comisión. “Me dijo que yo podría ganar un margen de lo que pagasen”, dice ella. Ese día varias personas le recomendaron apartarse de Negre. En adelante mantuvo distancia.

Un político que sí contrató sus servicios fue el boliviano José Carlos Sánchez, quien le abonó 2.000 dólares mensuales entre noviembre de 2024 y enero de 2025 a cambio de promoción, según su asesora Anelin Suárez. Sánchez dejó de pagar al considerar insuficiente la difusión recibida y al sospechar que Negre también trabajaba para otro candidato. Negre ha negado a este diario haber cobrado de políticos, pero a finales de junio reconoció al semanario británico The Economist que “a veces” lo hace.

La opacidad rodea su negocio americano. Oculta el número total de empleados o cuánto ha pagado por asociarse con La Derecha Diario o con UHN Plus. Tampoco revela su tráfico web, una métrica que considera irrelevante porque “la gente se informa a través de las redes” y “la mayoría es incapaz de leer más allá del titular”.

Otra fuente de ingresos sería el acceso de terceros a los contactos políticos de Negre. El consultor mexicano Tumbaburros asegura que durante un tiempo le abonó una mensualidad de 5.000 dólares para conseguir que él y sus clientes entraran en las altas esferas de Argentina o de Estados Unidos, como el club de Trump en Florida. Negre niega ser lobista, actividad para la que es obligatorio registrarse. “Nunca he cobrado por facilitar reuniones. Mi negocio es otro”, asegura.

Sin embargo, otras fuentes han desmentido al español. La diputada argentina Marcela Pagano, escindida del bloque de Milei, incluyó a Negre el mes pasado en una denuncia ante la justicia argentina, que ha compartido con EL PAÍS, junto a otros dos presuntos facilitadores de acceso al círculo del presidente. Al margen de esa acusación, este periódico ha hablado con tres personas que han pedido anonimato y cuyos testimonios apuntan a que Negre buscó cobrar a empresarios interesados en acceder a políticos de España o Argentina.

Antes de Washington, había recibido a este diario en la sede de EdaTV, en el barrio madrileño de Salamanca, donde improvisó un discurso ante nueve redactores a quienes llamó “apóstoles de la verdad”. Les conminó a verificar la información dañina sobre cualquier persona porque “tienen familia y derechos” y les advirtió: “En mi casa no se publican fake news” . Acabó y todos regresaron a sus pantallas. Una tele mostraba un vídeo de Quiles en un programa mañanero. El día anterior había tenido un encontronazo con el entorno de Begoña Gómez, la mujer del presidente, a quien abordó con una pregunta de carácter calumnioso sobre la investigación judicial que le afecta.

Quiles, ausente aquel día de la redacción, tiene 25 años y es visto como un “periodista” con “valentía y arrojo” por el PP, cuyos diputados lo han defendido incluso después de que el Congreso lo expulsara en mayo durante tres meses por grabar en una zona no permitida. Suma más de 2,7 millones de seguidores en X, Instagram y TikTok, muy por encima de Negre, quien ronda los 837.000 seguidores.

El maestro asegura haber “creado” al pupilo que hoy lo eclipsa. También dice haber “inventado el sistema de hacer preguntas incómodas”. La FAPE, que representa a más de 17.000 informadores españoles, no cuestiona que se hagan preguntas incómodas, pero ha apoyado la expulsión y ha tachado a Quiles de “agitador” que incumple “los mínimos estándares de conducta” y confunde “deliberadamente los papeles de militante e informador”.

Tanto Negre como Quiles serán juzgados por un presunto delito de odio contra una mujer con discapacidad que se manifestaba contra Ayuso. La Fiscalía solicita penas de prisión para ambos. Quiles, además, afronta otros cinco procedimientos judiciales por delitos contra el honor, revelación de secretos o estafa.

A finales de junio, Quiles anunció Combativos, su propio proyecto mediático “para acabar con Sánchez”. Así funciona el “libre mercado”, responde Negre, que espera que el joven mantenga sus colaboraciones con EdaTV.

En abril, Negre había accedido a verse por primera vez con EL PAÍS en la feria de Sevilla, adonde fue “para preparar la campaña de las andaluzas”. Lo acompañaba vestida de gitana su pareja, la mexicano-estadounidense Astrid Macías, de 35 años, con quien se había casado días antes. El matrimonio le abre la puerta a aspirar a la nacionalidad estadounidense.

Aquella tarde visitó la caseta de Carlos Herrera, con quien hace años compartió la sección Informe Negre en su programa de la Cope. Era la hora de los puros y los copazos, tras el almuerzo, en esa pequeña caseta privada donde se mezclan jueces, políticos o empresarios, uno de los espacios con más concentración de poder en el real. Negre destacaba que había aprendido de Herrera “la importancia de las relaciones públicas”. Se abrazaron.

Preguntado por la experiencia americana de Negre, Herrera optó por describir a su amigo con tres adjetivos. Los pronunció moviendo las manos teatralmente frente a Negre, como si le disparara estrellas ninja: “Javier es… inquietante… intrigante… y siempre molesto”.

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