
La aportación española al programa PURL lanzado por la Alianza tras la negativa de Trump a donar material a Zelenski, suma ya 150 millones
España destinará este año 50 millones de euros a la compra de armamento estadounidense para Ucrania, según han confirmado fuentes gubernamentales. Esta cantidad se suma a los 100 millones ya acordados el año pasado, con motivo de la visita a España del presidente ucranio, Volodímir Zelenski. La compra de material militar estadounidense se canalizará a través del programa PURL (Lista de Requerimientos Prioritarios para Ucrania) , que coordina la OTAN.
Este programa se puso en marcha después de que el actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, decidiera dejar de financiar la entrega de armamento a Kiev y exigiera que los países europeos pagaran la factura si querían que se mantuviera el suministro. El Gobierno español se resistió inicialmente a entrar en el PURL , ya que su intención era donar a Ucrania armamento de fabricación española o, como máximo, europea, evitando que las empresas estadounidenses hicieran negocio con esta ayuda. Sin embargo, Zelenski convenció a Sánchez de la urgente necesidad de recibir misiles antiaéreos tipo Patriot, que solo fabrica Estados Unidos, para protegerse de los ataques de Moscú, por lo que el presidente español acabó por ceder.
Los 32 jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN reunidos desde este martes en Ankara (Madrid), donde también se encuentra Zelenski, reafirmarán su apoyo a Ucrania frente a la invasión rusa. Este es uno de los temas que más consenso suscita entre los mandatarios, tras la pérdida del poder por parte del húngaro Viktor Orbán, el más próximo a Putin. Durante este año, los aliados tienen previsto entregar a Kiev suministros militares por un valor de 70.000 millones de euros, y una cantidad equivalente el año próximo, financiados por Europa y Canadá. Pero el problema ya no es la falta de financiación, sino la incapacidad de la industria militar europea, e incluso de la estadounidense, para fabricar misiles y munición en el volumen en que Ucrania lo necesita para mantener una guerra de desgaste.
Con motivo de su última visita a España, en marzo pasado, Sánchez donó al presidente ucraniano cinco misiles Patriot PAC-2 , en servicio en el Regimiento de Artillería Antiaérea del Ejército español con base en Marines (Valencia). Aunque no son los más avanzados —el Ministerio de Defensa tiene un programa para modernizarlos a la versión PAC3—, su coste ronda entre 3 y 4 millones de dólares por unidad, unos 15 millones de euros en total. Ya en 2024, el Gobierno español entregó a Kiev dos partidas de Patriot de segunda mano, aunque no se ha revelado el número de proyectiles.
Desde la invasión rusa, en 2022, España ha comprometido 3.795 millones en ayuda militar a Ucrania. A partir de 2024, esta ayuda ronda los 1.000 millones anuales, una aportación superior a la de Francia, Italia o Estados Unidos el año pasado. En 2025, España fue el octavo contribuyente de la OTAN y el quinto de la UE en ayuda militar a Kiev.
A ello se suma la instrucción de 9.000 militares ucranianos en territorio español, aproximadamente un 10% de los formados en Europa; y la financiación del 9% del préstamo de 90.000 millones concedido por la UE a Kiev, lo que supone una aportación anual de 2.700 millones. Además, España ha reservado 215 millones de la parte que le corresponde del fondo europeo de defensa SAFE para financiar la entrega de material militar a Ucrania.
El Gobierno defiende que su apoyo al Gobierno de Zelenski es coherente con su defensa del derecho internacional en todos los conflictos, incluido el de Oriente Próximo, y una prueba de que no rehúye su compromiso con la seguridad de Europa, como le acusa Trump. Hasta ahora, sin embargo, no ha bastado para compensar la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a asumir el compromiso de destinar en 2035 el 5% de su Producto Interior Bruto (PIB) al gasto militar o de seguridad, tal como el presidente estadounidense ha impuesto a todos los demás aliados. Su actitud ante el mandatario español es una de las incógnitas de la cumbre en Ankara.
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