
El dirigente popular silencia el tema de la inmigración, obvia la prioridad nacional y Vox confirma que votará que no
El candidato del PP a la reelección a la presidencia de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, ha intentado convencer al Parlamento andaluz para que le dé los dos votos que le faltan para salir elegido en primera votación presidente de la comunidad. No será así, según ha avanzado ya el portavoz nacional de Vox, José Antonio Fuster, a la misma hora que Moreno se dirigía a la Cámara desde la tribuna.
Moreno no ha dicho ni una palabra sobre inmigración, sobre la que Vox pivota su concepto de “prioridad nacional”, aunque así ha aludido por primera vez a la “desregulación”, una expresión que en Andalucía es sinónimo de simplificación administrativa. A Vox no le ha gustado el discurso, aunque “algunas cosas sí”.
El candidato popular se ha presentado a su tercera sesión de investidura sin tener amarrado un acuerdo con la ultraderecha, la única formación que mantiene abierta una negociación con el PP. Moreno ha subrayado “la victoria clara” obtenida en las elecciones del pasado 17 de mayo y ha negado cualquier tacticismo cuando pidió al presidente de la Cámara, Jesús Aguirre, que convocara el pleno “cuanto antes”. Según él, sus prisas están justificadas por la elaboración de los presupuestos de la Junta de Andalucía para 2027, que debe presentar a finales de octubre. Pero esta premura no explica por qué el PP tardó 12 días en llamar a Vox para comenzar las negociaciones.
Su objetivo, ha dicho Moreno, no es “poner en marcha la cuenta atrás de dos meses para una hipotética repetición electoral; sino una intención honesta y sincera de conseguir que Andalucía no se vea inmersa en una situación de bloqueo político e institucional”. Dicho eso, Moreno sí ha agitado el espantajo de la repetición, una salida prevista en el Estatuto de Autonomía en el caso de que, transcurridos dos meses desde la primera votación, no consiga más votos positivos que negativos. Y también en tono de advertencia le ha dicho a Vox que si se enrocan, el acuerdo se alejará: “Se trata de saber ceder sin que nadie pierda”, ha apostillado.
El PP da por hecho que este martes por la tarde, una vez que se pronuncien los cinco grupos de la Cámara, Vox no dará su voto a favor. Lo más probable, confían las fuentes del PP consultadas, es que Moreno saque su investidura en la segunda votación el próximo jueves.
No lo da por hecho así el portavoz nacional de Vox, Juan Antonio Fuester: “En primera [votación], no y en segunda me parece que no”, ha dicho. “Que siga por ese camino y saldrá elegido en tercera, cuarta, quinta o nunca”, ha añadido Fuster. También el portavoz de Vox Andalucía, Manuel Gavira, ha adelantado el voto negativo. “Solo tiene una opción, que es pactar con Vox, y tiene que decir que su socio preferente es Vox”, ha reclamado el portavoz ultra tras el discurso de Moreno.
“Se necesitan solo dos votos mañana o cuatro abstenciones el jueves para arrancar la legislatura. Y el resultado electoral ha sido tan claro que considero que se dan las circunstancias objetivas para intentarlo”, ha dicho el candidato. El presidente del PP andaluz ha asegurado que solo hay dos posibilidades: “elecciones o pacto de legislatura”, lo que descartaría un acuerdo de coalición como ha ocurrido en las comunidades de Extremadura, Aragón y Castilla y León. Por el contrario, Gavira sí ha hablado del “futuro gobierno de Andalucía”.
Moreno ha culpado a los grupos de la izquierda de ser “responsables” de esta situación, lo que ha provocado murmullos en los bancos socialista, de Adelanto Andalucía y Por Andalucía. Les ha reprochado “no querer negociar”, cuando en realidad no ha habido ninguna oferta o propuesta de acercamiento por parte del PP. El préstamo de votos por parte de la izquierda está descartado desde la misma noche electoral.
Moreno no ha hecho alusión alguna al principio de “prioridad nacional” que Vox incluyó en los pactos de coalición en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Este concepto, que implica la preferencia “de los españoles en el acceso a las ayudas sociales y en el acceso a la vivienda social”, según lo definió Santiago Abascal, es una de las líneas rojas del partido de Abascal. Ya se verá si este martes el aspirante a la presidencia andaluza levanta esa bandera en su réplica a Vox, aunque él la calificó de “ilegal” y “eslogan hueco” durante la campaña electoral.
En agricultura, el presidente en funciones ha calificado de “principio irrenunciable” la defensa de los agricultores “frente a terceros” y la “ralentización” de los objetivos del Pacto Verde Europeo, como ya venía defendiendo el Gobierno andaluz. Los grupos de izquierda le han reprochado que de pasada defendiera la prevención de la violencia de género y las políticas de LGTBI, aunque si se utiliza el cronómetro, la referencia al turismo, que representa el 13,1% del PIB andaluz, le dedicó un poquito más.
En algunos momentos, Moreno ha intentado anticiparse a las críticas que le lanzarán los grupos de izquierdas en la sesión de mañana martes por su acercamiento a Vox. Él ha subrayado que dirigirá un gobierno abonado a “la moderación, el diálogo y la cercanía”. Y ha utilizado la primera persona para hacer este compromiso: “El pueblo andaluz puede tener la seguridad de que mi carácter y mis valores son sólidos y que no cambiarán por coyunturas políticas”.
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