
La vicealcaldesa de la formación ultra, Inés Cañizares, somete la decisión al voto ponderado de la Junta de Portavoces, obviando el acuerdo verbal que, según el PP, obliga a tomar esta decisión “por unanimidad”
El Ayuntamiento de Toledo, gobernado por PP y Vox , vuelve a lucir la bandera arcoíris al romper la formación ultra el acuerdo verbal que, según el PP, existía entre ambas formaciones y que impedía colocar cualquier enseña en el balcón consistorial sin la unanimidad de ambos socios. El pasado martes, la vicealcaldesa y edil de Vox, Inés Cañizares, presidía la Junta de Portavoces ante la ausencia del alcalde, el popular Carlos Velázquez. Cañizares, que debutaba por primera vez en la legislatura como presidenta del órgano, aplicó el reglamento municipal y sometió la cuestión al voto ponderado, obviando, según el Partido Popular, el acuerdo tácito, aunque no escrito, que en los tres primeros años había impedido la colocación de la enseña durante los actos por el Orgullo LGTBIQ+ en Toledo. La bandera se ha colocado este jueves en el balcón del Ayuntamiento “con nocturnidad y alevosía”, critican desde el Grupo Municipal Socialista, “sin convocatoria institucional y sin contar con los colectivos y grupos municipales”.
Cañizares defiende que su decisión se limitó aplicar lo que recoge el reglamento municipal y niega la existencia de un acuerdo verbal previo entre ambas formaciones que obligue a una unanimidad para decidir qué símbolos se cuelgan en los edificios municipales. Vox votó en contra de la colocación de la enseña, pero el PP necesitó 22 horas de reflexión, hasta que el miércoles el PP ratificó su voto favorable acusando a la vicealcaldesa de “romper” el consenso que, según Velasco, había regido, hasta ahora, cualquier decisión sobre los símbolos que se despliegan en la fachada consistorial. El edil popular compara este tipo de elementos con las declaraciones institucionales que se aprueban en los plenos: “Para nosotros colgar algo en la fachada del Ayuntamiento es, implícitamente, una declaración institucional porque está en la casa de todos. Por eso defendimos que la colocación de cualquier elemento en esa fachada debía acordarse por unanimidad”, asegura Velasco en declaraciones a SER Toledo.
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Cañizares defiende que su decisión se limitó aplicar lo que recoge el reglamento municipal y niega la existencia de acuerdo verbal previo entre ambas formaciones que obligue a una unanimidad para decidir qué símbolos se cuelgan en los edificios municipales. “Esto se ha instituido como costumbre del alcalde, pero no existe ningún acuerdo verbal o escrito que establezca esa unanimidad”, asegura la vicealcaldesa en declaraciones a esa misma emisora. “Lo único que hice al presidir la Junta de Portavoces ante la ausencia del alcalde fue cumplir estrictamente con la legalidad”, justifica Cañizares, una de las voces críticas de Vox y miembro de Atenea, el proyecto impulsado por Iván Espinosa de los Monteros tras su marcha de la formación ultra en 2023. “En ningún momento tenemos firmado, ni sellado, ni hablado que haya un acuerdo de legislatura que obligue a tomar votaciones por unanimidad para poner símbolos en la fachada del Ayuntamiento”, insiste.
La vicealcaldesa esgrime, además, la sentencia del Tribunal Supremo que avala la colocación de la bandera LGTBIQ+ en edificios públicos al no considerarla “un signo o símbolo de significación partidista”. La presidenta del Grupo Municipal de Vox considera que la resolución permite que la decisión sobre estos elementos se pueda someter a una “votación normal”, pero en el PP creen que esa jurisprudencia no impide que estas cuestiones se adopten por unanimidad. “Yo, aunque no me gusta poner esa bandera, acepto esa decisión de manera democrática”, reitera Cañizares, que desmiente “rédito político” en su postura: “En primer lugar porque no sé si voy a ser o no candidata de mi partido [a la alcaldía de Toledo]”. “Me siento como David contra Goliat. Estoy sola contra la maquinaria del PP. Es el Partido Popular el que ha votado a favor de poner la bandera junto al PSOE e IU. Yo simplemente he adoptado un criterio democrático para que se vote una decisión”, asegura.
El cambio de postura de Vox y la tardanza del PP en confirmar su voto favorable a la colocación de la bandera han causado estupor en los grupos de la oposición. “Ahora dice la señora Cañizares que lo que quiere es cumplir la legalidad y que no había ningún acuerdo explícito con el PP. ¿Y qué ha hecho durante los últimos tres años, incumplir la ley? Sin duda alguna, la situación es esperpéntica”, afirma la portavoz socialista, Noelia de la Cruz, que culpa a PP y Vox de incumplir el reglamento orgánico del Pleno durante tres años y que critica el tamaño de la enseña: “Es de dimensiones tan reducidas que apenas es visible en la fachada, algo que evidencia los complejos del alcalde en la defensa de los derechos LGTBI”. Desde IU-Podemos, su portavoz, Txema Fernández, añade: “La tardanza en contestar del PP para cumplir con lo que votó su portavoz es la demostración de los problemas ideológicos que tiene este partido, que de tanto querer parecerse a Vox parece que, incluso, lo ha superado”.
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