Pedro Sánchez mantiene el apoyo a la directora de la Guardia Civil porque cree que ha probado que no hizo caso a Leire Díez

Pedro Sánchez mantiene el apoyo a la directora de la Guardia Civil porque cree que ha probado que no hizo caso a Leire Díez

El Gobierno mantiene de momento su respaldo a Zapatero a la espera de sus explicaciones ante el juez

Pasó el segundo día de la semana más difícil para el Gobierno de Pedro Sánchez , y el gran hito de la jornada, la comparecencia en el Senado de la directora general de la Guardia Civil , Mercedes González, salió incluso mejor de lo que esperaba el Ejecutivo. Todos los días de esta semana son de alto riesgo, y este miércoles llega el más delicado, la declaración ante el juez del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, imputado por ser el presunto cabecilla de una red de tráfico de influencias. Pero este martes era especialmente sensible, y en el Gobierno quedó la sensación de que González consiguió explicarse y defenderse de los ataques de la oposición, que pidió unánimemente su dimisión por sus reuniones con Leire Díez , la espía a sueldo del PSOE con la que se citó al menos dos veces —la UCO cree que fueron tres, pero la directora insiste en que solo le constan dos—.

Según fuentes del Ejecutivo, el Gabinete, y en especial su presidente, Pedro Sánchez, el único que podría tomar la decisión de dejar caer a un cargo tan relevante como la directora de la Guardia Civil en un momento tan delicado, mantienen el apoyo a González tras la comparecencia más importante, aunque el PP ya anunció que habrá más, porque volverá a llevarla al Senado en un formato más complejo, el de la comisión de investigación, donde hay preguntas y respuestas seguidas y no largos monólogos como sucede en las comparecencias normales como la de este martes.

Sánchez ha decidido mantener el apoyo tanto a González como al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a los que la oposición acusa de mentir por haber negado estas reuniones con Leire Díez. González insistió en que ninguno de los dos mintió porque cuando ella dijo, hace un año, y él hace poco más de un mes, que no se había reunido con Díez, se referían a que no era cierta la información que se dio en junio de 2025 que señalaba que se había reunido en el despacho de la directora general. “Yo no he tenido nunca una reunión con Leire Díez, yo me he tomado dos cafés con Leire Díez”, matizó González entre las protestas de los senadores de la oposición, que insisten en que eso es mentir.

El PSOE mantuvo el apoyo cerrado a la directora, inspirado por la instrucción política de Sánchez, y el senador socialista José Manuel Franco reivindicó la trayectoria “intachable” de González e insistió en que una reunión “es algo que se organiza con un propósito común” y no tiene nada que ver con un café.

El presidente y su entorno creen que la directora logró explicar el contexto de esas citas —“dos cafés”, según su expresión— y sobre todo han decidido creer la versión de González, que sostiene, en contra de lo que apuntan dos informes de la UCO muy duros contra la máxima responsable política de la Guardia Civil, que ella en ningún momento intentó frenar investigaciones contra la familia del presidente del Gobierno que llevaba este cuerpo de élite y tampoco Díez le trasladó ninguna petición en ese sentido.

El informe de la UCO sostiene que sí, que las investigaciones internas por algunas filtraciones surgieron justo después de este encuentro con Díez, y por tanto infieren que se pactaron ahí. Pero González explicó, y para el Gobierno vale esta versión, que esas investigaciones no tienen nada que ver con Díaz y se hicieron porque se filtraron correos personales entre David Sánchez y Begoña Gómez que solo tenía la UCO. El nivel de detalle de las explicaciones dejó así satisfecho al Ejecutivo, según fuentes de La Moncloa, que creen que Sánchez mantendrá este apoyo salvo que apareciera algo que desmintiera completamente la versión de González.

En el Gobierno admiten que, visto con la perspectiva actual, es evidente que fue un error que la directora aceptara verse dos veces con Leire Díez aunque fuera para un café. Pero insisten en que no es lo mismo decirlo ahora que hace un año, cuando aún no estaban tan claras las actividades de la espía a sueldo del PSOE, y para González era una militante a la que conocía solo por mensajes de WhatsApp que le pidió un encuentro para contarle algo. Según su versión, cuando vio, en la segunda reunión, que lo que quería era pedirle que recuperara a un general de la Guardia Civil suspendido por su participación en el caso Koldo, ella lo rechazó y ya no se volvieron a ver, aunque sí hubo algún cruce de mensajes posterior.

El Gobierno ha apostado así por la resistencia y de momento Sánchez no parece dispuesto a hacer caer a nadie más, tampoco a la gerente del PSOE imputada, porque cree que toda la responsabilidad del caso Leire está en Santos Cerdán.

Más delicada aún es la situación del tercer día de esta semana de pasión, la declaración de Zapatero ante el juez. Sánchez ha ordenado mantener el apoyo al expresidente y no entrar en el contenido de las acusaciones, ni siquiera en las joyas de 1,3 millones que encontró la policía en la caja fuerte del despacho del presidente. Todos los miembros del Gobierno dan largas cuando les preguntan, y ni siquiera contestan si ellos devolverían unas joyas así si se las regalara un régimen de otro país. Todos piden paciencia a la espera de la declaración de este miércoles. Pero en función de lo que diga Zapatero y las explicaciones que ofrezca, habrá que ver si el apoyo de Sánchez se mantiene o se empieza a debilitar, sobre todo en la cuestión de las joyas, que parece muy difícil de defender y más para un Gobierno progresista.

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