
La expolítica y abogada, cerca de los 82 años, defiende la resistencia de Pedro Sánchez y mantiene una intensa actividad a pesar de sus problemas de espalda: “Más que militancia, es coherencia”
Cristina Almeida (Badajoz, 81 años) no para. Después de una vida dedicada a la abogacía y a la política sigue participando activamente en encuentros, charlas, dando entrevistas, viajando. Y eso que el cuerpo no acompaña: la espalda le da guerra —tuvo una estenosis— y le dificulta caminar. En casa se apaña, en la calle utiliza un andador hasta para manifestarse. “No es militancia, es coherencia. Si es lo que puedo aportar…”, dice con su habitual retranca y su voz cascada de siempre.
Recibe en su domicilio en el madrileño distrito de Chamberí, un piso lleno de artefactos acumulados durante toda una vida (muñecas, cerámicas, documentos, premios) que se trajo de su anterior casa. “Yo me voy a morir rodeada de mis cosas”, sentencia.
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Pregunta. Toda la vida luchando por el progreso y ahora parece que el mundo está en retroceso. ¿ No es frustrante ?
Respuesta. Yo no me frustro, yo voy p’alante . La frustración, para los que quieren ir p’atrás . Pero sí que me duele que se cuestionen los avances que hemos logrado en democracia. Trump, Netanyahu... En España el PP se está transformando en un partido de extrema derecha. Pero yo sigo con mis ideas, trabajando todo lo que puedo.
P. Usted no para.
R. Salgo a la calle y de cada dos que pasan uno me da un abrazo por lo que he hecho. Eso quiere decir que la gente coordina más de lo que creemos.
P. ¿Y Zapatero?
R. Fui un día a la tele a hablar de otras cosas, surgió lo de Zapatero y yo no sabía nada . Me pareció terrible, pero no puedo opinar sin oír a la otra parte. Parecen demasiadas cosas para ser inventadas, aun así le doy el beneficio de la duda. No soy del PSOE, no soy amiga suya, le tenía aprecio porque me gusta cómo mandó.
P. ¿Usted de dónde es?
R. Yo he sido siempre una mujer de izquierdas, he estado en el Partido Comunista de España, de donde me expulsaron, luego fui a Izquierda Unida e hicimos Nueva Izquierda, y también nos expulsaron, seguimos para hacer el PSOE-Progresistas… Pero nunca he estado en el PSOE como tal.
P. ¿Por qué la iban echando de los sitios?
R. Pues por protestar. Yo siempre he mantenido que la discrepancia tiene que estar dentro, porque eso enriquece. Teníamos ideas y nos enfrentábamos por ellas. Eran ideas progresistas que luego se fueron aceptando. Más tarde [Santiago] Carrillo me dijo que se había equivocado conmigo, que no tenía que haberme expulsado. Yo le dije: “ Conmigo no, te equivocaste con todos ”.
P. Ahora nos dicen que hay comunistas por todas partes.
R. El comunismo no existe en ningún país… Yo entré en el Partido Comunista porque era la único que había para luchar contra Franco. Me afectó mucho cuando detuvieron a Julián Grimau y le pidieron la pena de muerte. Cuando lo mataron, lo primero que hice fue meterme en el PCE. No había leído El Capital , ni nada de eso . Pero me hizo una conciencia de realidad y de lucha que nunca olvidaré.
P. Pero entonces, ¿es usted comunista?
R. Yo sé lo que es el comunismo, lo que ha sido aquí en España. He estado en la Unión Soviética y no hubiera vivido allí ni atada. No he sido tanto ideológicamente comunista, como comunista en la práctica. Era lo que había. El PSOE, entretanto, estaba de vacaciones en Francia.
P. ¿Cómo le surgió el interés por la política?
R. Desde primero de carrera me entró la inquietud, y me fui a hacer una campaña de alfabetización a Granada. Aquello me abrió el mundo. Gracias a mi madre, que le dijo a mi padre: “¡Manolo, mis niñas estudian todas!”. A ella no le dejaron estudiar, era lo que más le dolió en la vida.
P. Usted estudió Derecho.
R. Sí, aquello fue luchar en la facultad, luchar contra el franquismo, y realizarme como mujer. Iba con Paquita [Sauquillo], con Manola [Manuela Carmena], con Peli [Pilar Lucendo], la mujer del periodista Pedro Altares. Hacíamos un seminario sobre El segundo sexo , de Simone de Beauvoir. Luego hice otra campaña de alfabetización con el padre Llanos en el Pozo del Tío Raimundo…
P. ¿Cómo le afectó?
R. Conocí una realidad que me hizo comprometerme: quería acabar la carrera y ponerme a defender presos políticos y trabajadores, que eran los que no tenían quien les defendiera. Y eso viniendo de una familia burguesa, con un padre de extrema derecha.
Feijóo tiene una pinta de que no vale pa na , que va a durar menos que un pastel a la puerta de un colegio Cristina Almeida
P. ¿El Papa es progresista o no?
R. Si hace algo más progresista el mundo, pues le perdono lo del aborto. No le pido que lo defienda, es como si a mí me piden que rece el rosario. Tiene un discurso de valores humanistas , en eso se parece a Pedro Sánchez. Al fin y al cabo, el discurso religioso es un discurso de bondad, y necesitamos que el Papa lo diga. En mi época fue muy importante la iglesia progresista, ya te hablé del padre Llanos. Muchos curas nos han hecho ver la Iglesia de otra manera, y sabemos distinguir. Eso sí, he acabado un poco harta del Papa, que ponía las noticias y no había otra cosa.
P. ¿Pedro Sánchez debe aguantar?
R. Hombre, por supuesto. El problema es que le valoran más los de fuera de España que los de dentro. Aquí hay gran cantidad de gente apostando por tirarle. Está Feijóo, que tiene una pinta de que no vale pa na , que va a durar menos que un pastel a la puerta de un colegio. Sánchez está haciendo una política positiva, y lo demuestran los datos macroeconómicos, aunque hay que conseguir que también se note en la microeconomía.
P. ¿Cómo?
R. Hay que obligar a las empresas a que suban los salarios, que se están forrando dando unos salarios de mierda . Hay que ser mucho más exigentes. Luego veremos si pesa más Sánchez y sus políticas o las ranas que le salen, como le salieron a Esperanza Aguirre, que parecía que tenía una charca.
P. ¿Qué hacer a la izquierda del PSOE?
R. Pedir que tengan un espíritu eficaz. Es decir, si hoy todos unidos pueden hacer más que desunidos, pues deben unirse, al menos en torno a unos puntos comunes. Así se crea una alternativa ideológica, y no solo personal.
P. ¿Le gusta la idea de Gabriel Rufián ?
R. Creo que puede ayudar a la izquierda a ganar. Rufián ahora está muy de moda, porque habla muy bien, a ver si él logra hacer esa unidad en la diversidad. Que es como deben de ser la unidades, no todo Dios conforme. Hay que saber pactar.
P. Hay quien dice que el feminismo ha ido demasiado lejos.
R. ¿Y dónde se supone que tienen que llegar las mujeres? ¿Y los hombres? Porque los hombres también tienen que evolucionar, no pueden quedarse tan frenaos y tan hechos polvo. Se quejan de que las tías están mucho más avanzadas… ¡Pues avanzad vosotros!
P. ¿Cómo se puede acercar a los jóvenes varones al feminismo?
R. Es que no se les enseña y la educación pública está en retroceso… Los chavales jóvenes siempre han sido más controladores , con el amor romántico, que no vaya la novia con las amigas, que se quede en casa, etcétera. Eso te lo hace el primer novio, pero luego ya no, cuando espabilas y te descubres como mujer… Creo que los hombres no se descubren como hombres, porque no tienen que pelear, no tienen ese choque. Yo de lo que más me alegro es de haberme descubierto como mujer: es cuando empecé a vivir la vida, el amor, la amistad, todas las cosas.
P. La democracia tenía cierta épica para su generación, pero no para los jóvenes actuales.
R. Porque ya viven en democracia. Y algunos dicen que con Franco se vivía mejor. Me pregunto cuál de ellos vivía con Franco… Yo les explicaría cómo se vivía. Con la moralina, con la falsedad, teníamos que luchar hasta para respirar. Cuando vivan sin libertades ya verás que pronto se rebelan. Aunque la libertad no se sepa lo que es, sí se sabe lo que no es. Yo lo tengo bien clarito.
P. La corrupción no ayuda.
R. Eso me parece mortal de necesidad. No es la corrupción de los de izquierdas, que es la que más me duele, sino la corrupción como una forma de entender la política, como un acaparamiento de bienes individual. Cuando no cae un partido, cae otro. La política no debe ser un enriquecimiento personal, sino un enriquecimiento colectivo. Me avergüenza escuchar lo de Ábalos, o que se haya utilizado a la policía para perseguir a gente.
Creo que los hombres no se descubren como hombres, porque no tienen que pelear, no tienen ese choque Cristina Almeida
P. El futuro pinta mal.
R. Yo estoy aterrada, ¿cómo se puede pensar que un tipo como Trump puede gobernar el mundo? O Javier Milei , con la podadora…
P. La motosierra.
R. Sí, yo la llamo podadora porque también sirve para podar. Es un mundo de locos, y que haya gente que le guste seguir ese mundo... ¿Cómo defenderse? Pues siendo libre en un mundo que no quiere dejarte ser libre. Si llega la bomba nuclear, pues ya llegará , pero si vives pensando en eso la sufres antes de que llegue. Lo que hay que ser es rompedora con las cosas, en la vida cotidiana, en el presente. La amistad, por ejemplo, no depende de Trump ni de nadie.
P. ¿Cómo lleva la edad?
R. Nunca me han importado los años, los he celebrado siempre. Cuando cumplí los 80 estaba en el hospital y me querían llevar mariachis, pero no les dejaron. Lo que me importan son los dolores. Si muero mañana, mira, he vivido hasta hoy. Y no hay que querer siempre quedarse en la juventud, no hay que tener miedo a vivir, se va a aprendiendo con los años, porque no son solo más años, también es más vida.
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